
Si bien el partido era para el olvido, el gol fue merecido para el equipo anfitrión que mostró un poco más que los "Blues", que han creado fama de no saber estar en las difíciles. Pero, cuando ya mucha gente se había levantado de los asientos pensando en la vuelta en Stamford Bridge, la semana próxima, un centro desde la banda izquierda del marfileño Salomon Kalou obligó al desafortunado Riise a intentar despejar el balón de cabeza, presionado por el francés Nicolas Anelka, con tan mala suerte que batió a su propio arquero, el español Pepe Reina, como no lo hubiera hecho, probablemente, un delantero rival.
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