
Los arranques de Chiroque en el medio izquierdo, y las proyeciones de Roberto Guizasola, juntándose con García y Sawa por derecha, fueron las principales armas de un equipo que apostó mucho al juego aéreo, con Vasallo como único referente, quien chocó siempre contra el efectivo zaguero Martínez. Pero no hubo más ideas de ataque. El juego por arriba dejó de ser efectivo, y no se supo hacer más. Ante ello, los uruguayos, que propusieron dos cumplidoras líneas de cuatro, se hicieron más fuertes, se pararon mejor en una cancha a la que se supieron adaptar medianamente, lo mínimo para defender un resultado más que esperanzador.
El segundo tiempo cayó en imprecisiones. Los cusqueños tuvieron más la pelota, pero los de Wanderers supieron controlar los ataques. Y era fácil, pues las variantes de la ofensiva brillaron por su ausencia. Eso puede ser consecuencia de la falta de partidos, que definitivamente hace mella en las pretensiones de ganar un encuentro por mayor diferencia, como se debió. Más allá de un gol anulado a Vasallo a los 25, injusto por cierto, no se hizo mayor daño. Vera de Ecuador pitó en el Garcilaso el final, y la preocupación se convirtió en el primer sinsabor que ha dejado el prinipio de año futbolero para los peruanos.
Ahora toca Montevideo, y habrá que trabajar para que la ofensiva mejore, y que el sistema defensivo, no probado en este partido, sea el principal caracter del héroe que traiga la clasificación esperada el día 7 de febrero. (Fuente : RPP)
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